martes, 26 de octubre de 2010

Jaime III de Mallorca

Ayer se cumplieron 661 años de la muerte del último rey privativo del reino de Mallorca: Jaime III de Mallorca.

En aquel entonces el reino de Mallorca estaba formado por las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera; por los condados del Rosellón y Cerdaña; el vizcondado de Carlades; la baronía de Omelades y el señorío de Montpellier.

Nació el rey en Catania (Sicilia) en 1315 y murió en Llucmajor (Mallorca) en 1349.

Fue el único hijo del infante Fernando de Mallorca y de su primera mujer, Isabel de Sabran.

A la muerte de su madre, de sobreparto, su padre lo confía al cronista Ramón Muntaner, que lo lleva Perpiñán y se lo entrega a su abuela, Esclaramunda de Foix, bajo la protección de su tío Sancho I de Mallorca.

Sancho I, al no tener descendencia legítima (sí tenía tres hijas ilegítimas) declara heredero a su sobrino Jaime.

Cuando muere el rey Sancho en 1324, el rey de Aragón Jaime II

intenta impugnar el testamento y apoderarse del reino, pero la intervención del papa Juan XXII


se lo impide.

Se casó en primeras nupcias en 1336 con Constanza, hija de Alfonso III de Aragón y después, en 1347, con Violante de Vilaragut.

Pedro IV el Ceremonioso,

poco después de heredar la corona, le obliga a cumplir con el debido vasallaje.

Durante un viaje a Aviñón a visitar al papa, cuentan las crónicas que se produjo un famoso incidente: el caballo de Jaime sobrepasó un poco al de Pedro, éste quiso sacar la espada para vengar semejante falta de respeto.

Este incidente nos lleva a pensar en lo difícil de las relaciones entre ambos reinos.

En 1343, después de varios encontronazos con Pedro el Ceremonioso, como el desencuentro por la jurisdicción de Montpellier o las acusaciones de intento de secuestro por parte de Jaime al Ceremonioso, además de por incumplir las obligaciones de vasallaje y de no acuñar moneda propia llevaron a una sentencia desfavorable, que culminó con la invasión, el 25 de mayo, de la isla de Mallorca.

Mientras el rey de Aragón desembarcaba en Santa Ponça, Jaime III se escapaba al Rosellón.

Un año después, Pedro invadió el Rosellón y, ante el desastre, Jaime intentó pactar con él. Aceptó la renta de diez mil libras anuales y los derechos sobre Montpellier, el vizcondado de Carlades y la baronía de Omelades. Pero no se le devolvieron ni las Islas ni el Rosellón.

Intentó invadir Conflent y la Cerdaña gracias al apoyo del rey francés Felipe IV,

pero sin obtener ningún éxito.

Vendió Montpellier al rey de Francia y con el primer pago de 120.000 libras intentó recuperar el reino de Mallorca invadiendo la isla y enfrentandose a los ejércitos de Pedro IV, que mandaba Gilabert de Centelles.

Murió el 25 de octubre de 1349 durante la batalla de Llucmajor. Fue decapitado en plena batalla, lo que puso fin a la guerra entre el reino de Aragón y el de Mallorca y la incorporación definitiva de éste en aquel. El desastre sufrido por las tropas de Jaime III fue tal, que el lugar se conoce desde entonces como camp de sa Batalla (campo de la Batalla).

En un primer momento fue enterrado en Llucmajor, siendo trasladado posteriormente a la catedral de Valencia,

donde permanecieron hasta 1905, en que fue trasladado a la catedral de Palma de Mallorca.